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4 de Mayo de 2026

Francisco Aguirre, creador de influencers con IA: “Todo lo que hacemos es un poco aberrante”

4 de Mayo de 2026

Pasó de ser fotógrafo influencer a fundador de Studio Aberrante, una productora audiovisual chilena que opera 100% con inteligencia artificial. Su creación más conocida es Josefa Sorel, una influencer que no existe pero que ya trabaja con marcas, genera debate y acumula miles de seguidores que saben (o no) que es IA. “Nosotros nacimos bajo la esencia de que esto va a causar polémica, pero también es el futuro”, señala.

La descripción del video decía: “No me llevo bien con mi hermana”, junto a un emoji representando agobio. En él, Josefa Sorel, una influencer chilena pero de acento neutro, pelo castaño con reflejos rubios, rasgos finos y una piel bronceada y lisa contaba, en una escenografía de podcast, por qué era normal no llevarse bien con la familia. El video acumuló más de tres millones de vistas, 84 mil likes y un arduo debate en comentarios con usuarios contando las relaciones con sus familiares.

La historia no era real. La influencer tampoco.

Francisco Aguirre (31) es comunicador audiovisual y creador de Sorel, una modelo creada con inteligencia artificial. Desde 2017 se dedica a crear contenido para marcas: empezó por subir videos a sus redes sociales personales y terminó trabajando con marcas nacionales e internacionales como LATAM, Pandora, Batta, entre otros, viajando por el mundo para cubrir campañas y eventos.

En 2020 vio una oportunidad con la inteligencia artificial y empezó a probar con ella hasta que llegó un punto en el que, cuenta él, ya estaba listo para dar el salto: “Esta herramienta estaba a un nivel tan avanzado que éramos capaces de ofrecer algo concreto a una marca. ¿Quieres hacer un comercial? Te lo hago con IA. ¿Quieres fotografías de tus productos y no tienes para pagar fotógrafo, locación ni modelo? Lo hacemos con IA”.

Así nació Studio Aberrante, una productora audiovisual que creó en febrero pasado junto a su socia y pareja, Teresita Commentz, que se dedica a hacer comerciales, campañas de moda y modelos digitales que posan productos para marcas buscando contenido a escala.

Josefa Sorel es su creación más conocida y en Instagram ya acumula más de 50 mil seguidores, quienes miran su aparente vida cotidiana: veraneando en Pucón, posando junto a Sabrina Carpenter en Lollapalooza o simplemente subiendo un cerro por Santiago.

Pero este, dice Aguirre, es solo un rostro digital de muchos que vienen de un negocio que ya atiende clientes en Chile, México, Argentina, España y Estados Unidos.

¿Por qué el nombre Aberrante?

Cuando empecé a mostrar en mi perfil que estaba creando un ser con IA, el primer comentario que me pusieron fue “esto es aberrante”. Era una persona enojada por lo que estábamos haciendo. Y dije: así se tiene que llamar, porque mucha gente va a encontrar que lo que hacemos es aberrante. Esto pasa en todas las épocas: cuando han inventado cualquier tecnología que la gente siente que la va a reemplazar, ocurre este fenómeno. No es solo con la IA, históricamente ha pasado con teléfonos, calculadoras, etc. Nosotros nacimos bajo la esencia de que esto va a causar polémica, pero también es el futuro.

¿Te acuerdas de la primera imagen que hiciste con IA?

Le pregunté a un programa cómo se vería el fin del mundo. Salió algo muy abstracto, porque el modelo estaba entrenado con muy pocas fotografías y sobre todo con arte. Ahí se generó la controversia de que ese oficio podía morir por los derechos de autor y todo. Pero comprobé que la IA no estaba usando esas obras para darte el mismo resultado, sino que mezclaba distintos patrones e ideas del mundo para generar algo nuevo.

Al final, pasa lo mismo con el ser humano: uno no inventa la rueda todos los días, la ocupa de distintas formas. La IA funciona en base a lo que uno piensa, a la creatividad. Sin creatividad humana, no es inteligencia.

Ahí me di cuenta de que esto tenía un potencial enorme que se mezclaba con mi idea de crear contenido. Y justo en ese tiempo tenía una productora con la que grabábamos eventos y hacíamos videos para marcas.

Entonces, ¿te volviste influencer por tu creatividad publicitaria?

El boom de mi Instagram fue porque hacía videos muy lindos, muy bien hechos, con un presupuesto limitado. Cuando salió la IA, dije: este es el camino para innovar, porque nunca me ha gustado estar donde están todos. Cuando vi lo que era capaz de hacer, supe que en cinco o seis años íbamos a poder hacer películas con IA. Y este año ya está sucediendo: hay festivales de cine, hay empresas que quieren llevar piezas audiovisuales a ganar un Óscar con IA. Es como lo que pasó con el autotune en la música: cuando salió, hubo hasta marchas porque iba a quitarle el trabajo a los cantantes de verdad. Pero cuando Cher lanzó Believe con autotune, se transformó en un estándar. Eso es lo que está pasando hoy.

¿Cómo se crea un ser humano que parece casi cien por ciento real? ¿Usaste fotos de personas reales como prototipo?

Nació sin plataformas extremadamente caras, solamente con un prompt bien hecho. Y ha ido mutando: si retrocedes en su Instagram y ves la primera foto, es otra persona. Habré generado unas 90 caras distintas, hasta que una generación me dio una cara amigable que sentí que podía conectar con la gente. Después, empecé a cambiarle el color del pelo, a afinarle la cara, a darle un poco más de pómulo, pero todo probando qué le gustaba a la gente en redes sociales.

Al final, ella es un estudio del comportamiento de las personas que la siguen o la miran sin seguirla. Pero más que nada, Josefa es un experimento para estudiar cómo la gente ya está normalizando la IA y aprendiendo a convivir con ella.

¿Qué pasa ahí con el dilema ético? Con el video de su hermana, mucha gente en los comentarios lo creyó.

Pero es que su perfil dice “contenido generado por IA”, no lo ocultamos nunca, pero tampoco somos explícitos todo el tiempo diciendo “soy una chica con IA”, porque la idea es que conviva con el mundo real.

Con el video de la hermana, que ha sido el más viral, nos dimos cuenta que a la gente le gustaba mucho el chisme, el problema familiar. Entonces es como inventar personajes de ficción, como en las películas. De hecho, Josefa tiene otra hermana que se llama Clara Sorel, que es cantante de música cristiana y tiene música en Spotify.

Lee la entrevista completa en la edición digital de revista WHY, walmartchile.cl

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