4 de Mayo de 2026
4 de Mayo de 2026
Por Alberto Fuguet
El cineasta, periodista y escritor de Mala onda, Missing (una investigación) y Las películas de mi vida acaba de lanzar Ushuaia, una novela sobre “una madre con un hijo particular y un hijo con una madre distinta”. El libro ancla parte de su época en los años 80, una década favorita de Fuguet, en los tiempos del VHS, los videoclubs y música de Cher o Laura Branigan. Es parte de lo que recomienda aquí.
¿Qué hiciste apenas terminaste de escribir “Ushuaia” (Editorial Planeta, abril 2026)?
Cerré el laptop. Me puse a llorar. Me duché como una hora. Salí de mi departamento y bajé a dormir al costado de la piscina de mi edificio. Soñé que tenía un blog e iba a una fiesta de Halloween sin disfraz. Luego compré sal de fruta, porque todo libro tiende a enfermarme. Y luego coticé pasaje para ir a Ushuaia, lugar al que nunca he ido, pero al final me pareció caro y me gusta la idea de no conocer la ciudad que “inspiró” mi libro.
¿Cuál sería la canción, disco o banda sonora para leer “Ushuaia”?
Música queer. Mucho Cher, mucha diva 70/80 disco/new wave o emo 90/00 tipo Placebo. Pero la canción icónica es de Laura Branigan, porque Self control es el tema clave. Y quizás un tema de Andy Gibb: Love is (thicker tan water), que es el nombre de un capítulo.
Una canción ochentera que siempre te hace sentir feliz.
Suburbia, de Pet Shop Boys, imposible no mover la patita y seguir el ritmo. El tecladito que sigue la melodía de la voz es felicidad pura. Esos perros que ladran. Es como un cuento… Dan ganas de salir a caminar por un suburbio. Ushuaia casi se llama Suburbia.
Una película ochentera que la mayoría odia, pero que a ti te gusta.
La ley de la calle, de Coppola. Hice un documental sobre ella. No sé si la odian, pero nadie la conoce. También soy capaz de defender ante la crítica homofóbica o en-el-clóset artefactos como La laguna azul o Generación perdida.

En un mundo de streaming, ¿qué se perdió emocionalmente al dejar de rebobinar cintas y buscar tesoros en los videoclubs?
Se perdió la paciencia. Se perdieron ritos y experiencias formadoras. Se perdió sentir los nervios al tener una cinta porno en las manos. O encontrar un cassette o un CD antes que todos. O disfrutar las portadas o la sola experiencia de pasar horas vitrineando cajones en extintas tiendas de disco o en las góndolas del Blockbuster. Se perdió la capacidad de escuchar un álbum completo o sentarse en el cine por dos horas. Recomiendo VHS (unas memorias), que es un libro mío.
El último libro que te gustó.
No sé si el último, pero sí de los últimos: En tus recuerdos desaparezco, de August Thompson. Una rara historia de amor. ¿Puede haber sexo y fascinación entre dos tipos heteros?
Un podcast que escuchaste últimamente.
Escucho sagradamente el podcast de Bret Easton Ellis, por el que pago feliz de la vida vía Patreon.
Una app que usas habitualmente en tu celular/notebook.
Nauta, mi aplicación de inversiones. Y el de The Criterion Collection, que conecto al televisor para ver películas antiguas.
Un libro que regalaste y que luego te arrepentiste.
No es un libro que regalé, pero sí que dediqué. A alguien que luego me odió o me odiaba antes y me hizo daño. Un error corregido apenas el libro fue reeditado.
Como un “exiliado al revés”, ¿qué rincón de Santiago recomiendas y sigue pareciéndote un escenario de película norteamericana?
Algunos nuevos suburbios como Chamisero (Colina); son muy Arizona. Los supermercados también son lugares sumamente gringos. Los estacionamientos vacíos de noche. Y los stripcenters. Donuts al amanecer. El sonido de los skaters en Maipú (muy de Bruno en el libro nuevo). Los restoranes de ramen.
Un VHS que aún tienes en tu casa.
El de mi primera película: Se arrienda (2005). También debo tener el de Dos hermanos, dirigida por Martín Rodríguez y escrita por mí. Ah, y la versión peruana de Tinta roja. Tengo muchos dvds aun, pero en la bodega.
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