30 de Septiembre de 2026
30 de Septiembre de 2026
Cómo las alianzas estratégicas de Walmart Chile con NutraCycle y PepsiCo lograron el match perfecto de la sostenibilidad: un engranaje logístico capaz de convertir 60 toneladas mensuales de fideos y pan mermados en alimento energético para vacas, mientras rescata más de 30 toneladas de plásticos flexibles al año para transformarlos en ecomadera y coloridos parques infantiles en comunas como Renca y Pudahuel.
Por Rodrigo Munizaga
Imagina que entras a un supermercado. Caminas por el pasillo central y ves paquetes de arroz, fideos de todas las formas posibles y cerros de pan crujiente. Ahora imagina el final de la historia de algunos de esos productos: el envase se rompe, la fecha de vencimiento ha llegado o simplemente quedan relegados en una esquina. Hace unos años, el destino inevitable para esta “comida sin dueño” era una bolsa de basura negra y un viaje sin retorno a un vertedero, sumando toneladas al grave problema global de los desechos alimentarios.
Pero en el mundo de la gestión de residuos, las cosas están cambiando de forma radical. La ecuación tradicional de “comprar, usar y descartar” está siendo reemplazada por una fórmula mucho más inteligente y conveniente para todos. En el país, la alianza estratégica entre Walmart Chile y la firma de economía circular NutraCycle -empresa perteneciente a GrupoCycle- está demostrando que la basura no existe; solo es materia prima en el lugar equivocado.
“Hay residuos que pueden dejar de ser residuos cuando somos capaces de mirar la cadena de valor de una manera diferente”, dice Gustavo Muñoz, director de GrupoCycle, sobre un programa enfocado en la economía circular y sustentabilidad que recupera mermas de alimentos de los supermercados que ya no se pueden comercializar ni donar a fundaciones.
La historia de esta unión de fuerzas comenzó en 2024. Ambas compañías decidieron realizar una prueba piloto en dos supermercados Lider de la Región Metropolitana. El desafío técnico no era menor: ¿cómo tomar toneladas de carbohidratos, que ya no se pueden vender, y darles una segunda vida útil a gran escala? La respuesta estaba en una logística y procesos mecánicos capaces de procesar volúmenes masivos.
Durante las primeras semanas del proyecto piloto, el sistema lograba rescatar una cifra modesta pero prometedora: 9,7 toneladas mensuales de alimentos. Para el éxito de ese experimento empujó a lo que es hoy: el programa escaló a 20 supermercados distribuidos a lo largo de toda la Región Metropolitana. El volumen de recolección se disparó de manera exponencial.
Hoy en día, el engranaje circular entre ambas firmas saca de circulación y procesa cerca de 60 toneladas de residuos alimenticios al mes. Sesenta mil kilos de comida que, en lugar de pudrirse en un relleno sanitario y liberar toneladas de gas metano a la atmósfera, toman un desvío directo hacia las plantas de valorización.
“Siento orgullo al ver cómo una idea que parecía casi imposible se convirtió en una realidad operativa, gracias al esfuerzo compartido de los equipos de ambas compañías”, dice Gustavo Muñoz. “El aprendizaje es que sí se puede, hay que golpear puertas e involucrar a muchas personas, es harto trabajo y muy atomizado, pero altamente gratificante. Este es el verdadero triple impacto (financiero, ambiental y social): un modelo donde el éxito del negocio está amarrado al bienestar del planeta y de las personas”.
El “camino de los desechos” para volverse sustentable es largo. Todo parte en la trastienda de los supermercados adheridos, donde los operarios segregan cuidadosamente los productos mermados. Camiones retiran estos lotes y los trasladan a instalaciones industriales de alta tecnología. Allí realizan la separación de la materia.
“El personal de los locales de supermercados ya realizaba la gestión de mermas de forma habitual dentro de sus rutinas básicas; lo que hicimos junto a Walmart fue resignificar esa tarea. Visitamos cada uno de los locales, conversando y capacitando directamente al personal encargado de este proceso para incorporar un nuevo paso simple pero crucial: desviar lo recuperable hacia nuestros contenedores exclusivos”, relata Gustavo Muñoz.
El primer gran reto de la planta de procesamiento (ubicada en San Bernardo) es el empaque. Los fideos vienen en bolsas plásticas y el arroz en sacos resistentes. Mediante avanzados sistemas mecánicos de desempaquetado, los productos se separan por completo de sus envases de plástico y cartón. Una vez que el alimento queda libre de cualquier rastro de envoltorio, pasa a la siguiente fase.
La masa limpia de carbohidratos entra a máquinas trituradoras que homogeneizan la mezcla. Tras un proceso de molienda y deshidratación controlada, el resultado final es un ingrediente energético de alta calidad nutricional. Este polvo o pellet concentrado es rico en almidones y nutrientes esenciales, convirtiéndose en un complemento para la industria de la nutrición animal. El sector agropecuario recibe un insumo alimenticio de alto valor calórico que reduce los costos de producción y, al mismo tiempo, disminuye la necesidad de cultivar nuevas tierras exclusivamente para forraje. Es un círculo virtuoso donde el residuo de la ciudad alimenta al campo.
Y que la sostenibilidad puede ser un excelente negocio. Al desviar 60 toneladas mensuales de los vertederos tradicionales, Walmart reduce de manera drástica sus costos asociados al pago de tasas por disposición de basura en rellenos sanitarios. La economía circular deja de ser un lema publicitario de buena voluntad y pasa a formar parte activa de la lógica financiera de la empresa.
Ahora piensan en el siguiente paso: explorar soluciones para categorías más complejas como carnes y lácteos. “Representa un desafío de una escala completamente distinta. La complejidad aquí no es solo logística, sino estrictamente biológica y sanitaria, debido a su altísima perecibilidad. En este terreno, los grandes enemigos a vencer son la proliferación de patógenos, el control absoluto de olores en las tiendas y la alteración de la carga orgánica”, dice Gustavo Muñoz.
Para abordarlo, junto a Walmart están impulsando una línea de Investigación y Desarrollo (I+D) aplicada. Hoy analizan modelos de éxito internacional en Europa y Norteamérica, y al mismo tiempo, exploran alianzas con centros de investigación científica y universidades locales.
Este esfuerzo conjunto se alinea con las metas globales de Walmart, que aspira a transformarse en una empresa con cero residuos para el año 2030. En términos numéricos, complementa Gustavo Muñoz, son 720 toneladas de residuos orgánicos anuales, “y eso equivale a sacar de circulación a casi 100 vehículos por todo un año, por ejemplo, y eliminar la generación de gases de efecto invernadero (GEI), con aproximadamente 860 toneladas por año”. Y cierra: “En términos cualitativos, posiciona a este programa probablemente como único en su tipo, acercando decididamente a la meta Zero Wast to Landfill de Walmart”.
Para GrupoCycle, en tanto, el siguiente paso es duplicar la cobertura actual, expandiendo el servicio a 44 locales para inicios de 2027. Con este salto, proyectan superar con creces la meta de las 100 toneladas mensuales de orgánicos recuperados.
El éxito de transformar 60 toneladas mensuales de fideos y pan en alimento para animales demostró que los pasillos de los supermercados escondían una cadena de valor importante cuando los productos ya no están para el consumo humano. Sin embargo, este engranaje de economía circular implementado junto a NutraCycle en 2024 no nació de la nada; tenía un antecedente crucial que comenzó tres años antes. En 2021 partió la iniciativa “Vivamos Circular”, liderada por PepsiCo y ejecutada por Kyklos y en 2023 se suma Walmart Chile con contenedores en supermercados y CCU valorizando las botellas PEY. Así, el esfuerzo que se inició rescatando los empaques flexibles más difíciles de reciclar terminó pavimentando el camino para que, años más tarde, la comida de su interior también encontrara un destino verde y circular.
Una alianza donde el foco se trasladó hacia el residuo doméstico más esquivo de todos: el plástico flexible. El objetivo era rescatar las bolsas de papas fritas, galletas y pan de molde para darles un destino impensado en el equipamiento urbano.
La iniciativa dio sus primeros pasos en 2021 con un componente educativo en comunidades y escuelas. El desafío era romper el mito de que estos envoltorios arrugados y plásticos flexibles eran inservibles para el reciclaje. Para motivar a los vecinos, se promovió el uso de “ecocápsulas” (botellas o bolsas compactadas con plásticos flexibles), un método sencillo que canalizó el reciclaje hacia los contenedores de los supermercados.
Durante sus primeros tres años, la campaña instalada en las sucursales de Lider logró un hito inicial al recuperar 25 toneladas de plástico flexible. El número demostró que había una carencia crónica de puntos de acopio accesibles para este tipo de material complejo que la mayoría de los puntos limpios tradicionales rechazaba.
“Cada año, desde los inicios de ‘Vivamos Circular’, ha sido sorprendente en cómo la propuesta es recibida en cada comunidad, superando siempre las expectativas de nuestros planes”, dice Andrea Valdez, gerente de Impacto Social & Sustentabilidad Cono Sur de PepsiCo.
Dentro de la cadena de valor, se ha buscado la manera de acompañar a recicladores a obtener su certificación y generar así mayores oportunidades de inclusión en el ecosistema de recuperación de reciclables. “Este apoyo nos desafió a pensar fuera de la caja y, gracias a un apoyo del equipo regional de PepsiCo, logramos certificar por primera vez en Chile a personas con discapacidad como recicladores base”, cuenta la ejecutiva.
Hacia el cierre de 2024, el engranaje del programa demostró que ya estaba listo para las grandes ligas. Solo en ese año, la iniciativa logró recolectar más de 20 toneladas anuales de plásticos, lo que se tradujo en un beneficio ambiental directo y medible. Se evitó la liberación de 21 toneladas de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, sacando miles de envoltorios de la ruta hacia el colapso de los rellenos sanitarios.
La prueba de fuego de este esfuerzo colectivo se materializó en la comuna de Renca, con la inauguración de la Plaza La Fábrica. El lugar, un antiguo espacio de cemento gris y deteriorado, revivió gracias al mobiliario urbano fabricado íntegramente con ecomadera, un material de alta resistencia obtenido de la fundición y moldeado de los plásticos flexibles recolectados. Bancas, maceteros y juegos infantiles cobraron vida gracias a los envases de snacks de los propios vecinos.
Para obtener la ecomadera, durante cinco años trabajaron con la Fundación Revalora para la transformación del material recuperado, que volvió a la comunidad en materiales que se dispusieron en espacios públicos. En el caso del PET, es decir de las botellas, “nuestro socio embotellador CCU ha logrado en Chile tener una planta de alto nivel tecnológico, que permite transformar ese material en resina reciclada para nuevas botellas, permitiéndonos aportar a los objetivos globales de PepsiCo pero también cumplir con la legislación vigente”, añade Andrea Valdez.
“Vivamos Circular” genera diversos impactos ambientales positivos derivados de su ejecución, pero los más importantes son la gestión de residuos (en los cinco años del proyecto ya se han recuperado más de 70 toneladas de plásticos flexibles y PET y solo en 2025 se gestionaron más de 30 toneladas) y la recuperación territorial (transformaron 4.120 m² de sitios degradados en cinco espacios comunitarios de valor social y ambiental).
“Tangibilizar el resultado del esfuerzo permite seguir generando compromiso en la comunidad”, dice la ejecutiva de PepsiCo. “También el apoyo de organizaciones municipales en la disponibilidad del espacio y el cuidado sostenible”, agrega.
El plan de expansión trazado para 2025 apuntó a metas aún mayores: recolectar 30 toneladas de plásticos en doce meses. Para lograrlo, llevó la infraestructura de reciclaje hacia las regiones costeras del país.
El hito fuera de Santiago ocurrió en septiembre de 2025, cuando Walmart Chile inauguró un nuevo punto limpio en la SuperBodega aCuenta de Viña del Mar. Esta apertura estratégica permitió a los usuarios depositar tanto los plásticos flexibles como las botellas de plástico PET, masificando el acceso a la economía circular fuera de la capital.
El modelo logístico opera con una dinámica diferenciada según el material. Mientras los plásticos flexibles se destinan a los listones de madera plástica para plazas, las botellas PET entran al circuito de la planta CirCCUlar de CCU. Allí se procesan bajo un estricto estándar sanitario para volver a convertirse en nuevas botellas, logrando un circuito perfecto.
Al terminar el ciclo de 2025, el programa superó su propia meta, al recolectar más de 30 toneladas de material. El impacto ecológico equivalió a mitigar 32 toneladas de gases contaminantes. Esta campaña permitió la habilitación de un nuevo espacio comunitario de 4.120 metros cuadrados en Pudahuel, dotando a una zona vulnerable de juegos infantiles y mobiliario sustentable de primer nivel.
El reconocimiento público a esta trayectoria institucional llegó en abril de este año, cuando “Vivamos Circular” se adjudicó el primer lugar en la categoría de “Economía circular e innovación” de los Premios Iniciativas Sustentables, entregados por el Hub de Sustentabilidad de La Tercera. El galardón coronó un despliegue que hoy abarca 46 comunas de Chile, más de 120 colegios activos por año y el apoyo constante a decenas de recicladores de base.
“Es un orgullo ver un proyecto que se ha fortalecido tanto y ha logrado la consolidación como parte de la agenda prioritaria de impacto social en Chile. Para PepsiCo es muy importante, siguiendo nuestra estrategia global PepsiCo Positive, de llevar a las comunidades soluciones de economía circular detrás de nuestros empaques”, dice la gerente de Impacto Social & Sustentabilidad Cono Sur de PepsiCo, Andrea Valdez.
“La mejor respuesta se muestra en los hechos, con que en breve estaremos sumando una nueva tienda de la red para recibir a ‘Vivamos Circular’. Cada punto de acopio que se suma en un espacio de la RED de Walmart nos desafía a sostener esta solución para los vecinos a largo plazo. Y esto ha sido parte de los aprendizajes y del crecimiento. Donde se instalaba un punto móvil, comenzamos a dejar luego puntos fijos de recuperación. Y eso también nos permite seguir expandiendo el modelo”, sostiene la ejecutiva.
Para Walmart Chile, el proyecto “Vivamos Circular” es parte de su camino a ser una empresa regenerativa para el año 2040. La iniciativa demuestra que, al igual que los fideos mermados, los envases plásticos no eran basura, sino infraestructura social del futuro esperando ser rescatada del basurero.