Wild Rick

6 de Enero de 2026

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Rick Ridgeway (76) se enamoró de la vida en la montaña a los 14 años. Alpinista, escritor y referente en sostenibilidad, ha conquistado decenas de cumbres en los siete continentes. Pero la carga más difícil no ha sido el peso de la altura, sino ver morir a amigos en sus aventuras, entre ellos Douglas Tompkins, hace justo diez años, en el Lago General Carrera.

Por María José López

El relato se remonta a octubre de 1980. Rick Ridgeway, entonces un montañista de 31 años, emprendía junto a un grupo de ambientalistas el primer ascenso a la cumbre china Minya Konka. Antes de esta expedición, ya había participado en las primeras incursiones estadounidenses al monte Everest en la década de los setenta y en la histórica ascensión al K2 sin oxígeno suplementario. En la aventura en Asia lo acompañaban sus amigos Yvon Chouinard, quien más tarde fundaría Patagonia, y el camarógrafo Jonathan Wright. Durante la travesía, una avalancha los golpeó: Rick e Yvon lograron sobrevivir, pero Jonathan no tuvo la misma suerte.

El episodio marcó para siempre la vida de Ridgeway, aunque no lo alejó de la montaña. El ambientalista estadounidense y exvicepresidente de Asuntos Ambientales de Patagonia —uno de los montañistas más destacados del mundo, defensor del medioambiente y líder en sostenibilidad— estuvo en Chile en abril de este año, como speaker principal del primer Summit de Sustentabilidad de Walmart Chile, donde profundizó en cómo aquella experiencia transformó su historia.

“Nos caímos por la montaña, más de mil pies verticales. Pensé que iba a morir, pero la nieve se detuvo y todos estábamos vivos, aunque lastimados. Nadie tan mal como Jonathan. Traté de mantenerlo con vida, hasta que después de media hora falleció en mis brazos. Lo enterramos bajo un montón de rocas y regresamos a casa. Hice una profunda introspección, preguntándome si podría continuar escalando. Me tomó dos años pensarlo bien, reflexionar sobre lo que aprendí y cómo llevarlo a mi vida”, señala el montañista, escritor y experto en sostenibilidad y conservación.

“Unos años después encontré un poema de la reconocida poeta Mary Oliver, titulado Un día de verano. Su última línea resume mi mayor desafío: ‘Cuéntame, ¿qué planeas hacer con tu única vida preciosa y salvaje?’”.

Esa pregunta se convirtió en mi guía, porque implicaba decidir si volvería a escalar y seguir viviendo la vida que realmente me define”.

Do Boys

En 1981 Rick conoció a Jennifer Ridgeway (tenían el mismo apellido por coincidencia) en Katmandú, Nepal. Ella viajaba por trabajo para Patagonia -era gerenta de Comunicaciones y Marketing-, y se cruzaron en el Hotel Yak & Yeti; él la invitó a un trekking por el Parque Nacional Sagarmatha (Everest) mientras trabajaba en una historia para National Geographic. Fue ella quien le presentó a Douglas Tompkins, quien años antes había fundado The North Face y mantenía una estrecha relación con la compañía.

Entre sus muchas excursiones Rick pudo ver la
degradación de algunos sitios, lo que lo impulsó a contribuir al cuidado del medioambiente.

“Me casé con Jennifer (con quien tiene tres hijos). Un día me dijo: ‘Rick, quizá el mayor riesgo de no volver es que pierdas tu esencia y dejes de conocer gente nueva que transforme tu vida’. Volví a mi vida de aventura, que se convirtió en una verdadera vocación. Pude vivir como escritor, fotógrafo y cineasta, y realicé expediciones en los siete continentes”, rememora.

Jennifer tenía razón. Retomó la aventura junto a sus amigos Yvon Chouinard y Douglas Tompkins, con quienes comenzó a escalar en los años setenta y compartió numerosas expediciones. Esa conexión se fortaleció con el tiempo y se convirtió en una amistad profunda que los llevó a formar el grupo de los “Do Boys”, para vivir aventuras y trabajar en proyectos de conservación.

Varias de esas expediciones fueron en Chile. En uno de esos viajes, en kayak por los fiordos magallánicos cerca de Puerto Natales, Yvon cumplió 50 años. “Recuerdo que en ese viaje Yvon celebró su cumpleaños, un hito que lo hizo reflexionar sobre su vida. Al final, me dijo sonriendo: ‘Rick, este viaje era lo que necesitaba’”.

Ha venido a Chile unas veinte veces en cuarenta años (la primera fue en 1984 acompañando a un grupo de ejecutivos internacionales a escalar el Aconcagua), en aventuras con Doug y Yvon: escalando montañas, pescando, explorando las tierras que Tompkins luego compró para devolverlas a Chile y crear parques nacionales. “En esas fogatas hablábamos de la degradación que veíamos con nuestros propios ojos: bosques talados, pastizales convertidos en desierto, glaciares que comenzaban a desaparecer. Éramos testigos de cambios planetarios y sentíamos la obligación de actuar, usando las herramientas que teníamos para enfrentar la crisis climática y la extinción”, rememora.

Además de aventureros, eran empresarios. Doug fundó The North Face en los setenta; Yvon creó Patagonia. Ambos comprometieron sus compañías con la protección ambiental. A comienzos de los 2000, Patagonia le ofreció liderar sus iniciativas de sostenibilidad. “Siempre había trabajado por mi cuenta, así que dudé, pero Jennifer me dijo: ‘Rick, siempre dices que quieres probar cosas nuevas. ¿Por qué no intentas tener un trabajo regular?’. Acepté y trabajé 15 años en Patagonia, supervisando todas las iniciativas ambientales y asegurando que nuestros productos causaran el menor daño posible, inspirando a nuestros clientes a hacer lo mismo”.

De vuelta a Minya Konka

Era usual que cada verano el equipo de Patagonia recibiera estudiantes como pasantes. Una joven atleta de 20 años llegó un día; era hija de Jonathan Wright, el amigo que murió en sus brazos en aquella avalancha en el Tíbet. “Jonathan la llamó Asia, por su lugar favorito en el mundo. Al final de su pasantía me pidió hablar. Me agradeció por contarle cómo murió su padre, pero también me pidió un favor: quería que la llevara a la montaña donde él falleció para encontrar su tumba. Consulté con Jennifer, mi esposa, y me dijo: ‘Claro que vas a ir. Asia no te pide que encuentres a su papá, te pide que seas su papá’”.

Así, en 1991, emprendieron un viaje al Himalaya y luego al Tíbet, soportando vientos feroces en montañas poco exploradas. “Veinte años después, encontramos la tumba destruida por la nieve. Reunimos sus restos, los volvimos a enterrar y colocamos banderas. Durante dos meses compartí con Asia las historias y lecciones que su padre le habría enseñado: que en la vida, como en la montaña, hay que tener un plan, pero también saber adaptarse cuando todo cambia; que la cima no es la meta, sino los pasos para llegar; que nuestro propósito debe ir más allá de nosotros mismos”.

Una década sin Doug

“Las aventuras donde más aprendí fueron las que compartí con Yvon y con Doug”, retoma mientras exhibe una foto de la cima en el Parque Nacional Patagonia, en la Región de Aysén. “Después de ese primer ascenso, Doug habló con el gobierno de Chile y la montaña fue renombrada como Cerro Kristine, un regalo de cumpleaños muy especial para su esposa”, confidencia.

Hace diez años, Doug, Yvon y Rick emprendieron otro viaje en Chile, esta vez para hacer kayak en la zona más remota del Lago General Carrera. Los acompañaban sus grandes amigos y ambientalistas Jib Ellison, CEO de Blue Skye y consultor de grandes empresas; Weston Boyles, fundador de Ríos to Rivers; y Lorenzo Álvarez, kayakista profesional y dueño de Bio Bio Expeditions.

Hace diez años, Doug, Yvon y Rick emprendieron otro viaje en Chile, esta vez para hacer kayak en la zona más remota del Lago General Carrera. Los acompañaban sus grandes amigos y ambientalistas Jib Ellison, CEO de Blue Skye y consultor de grandes empresas; Weston Boyles, fundador de Ríos to Rivers; y Lorenzo Álvarez, kayakista profesional y dueño de Bio Bio Expeditions.

“Días después lo enterramos en un pequeño cementerio dentro del Parque Nacional Patagonia. Nadie sabía qué haría Kris, su esposa. Le dimos todo nuestro apoyo y nos sorprendió verla quitarse el vestido negro, arremangarse y ponerse a trabajar. Creó un plan estratégico para transferir los parques al gobierno chileno en cinco años. Era una meta ambiciosa, pero ella y su equipo lo lograron en cuatro. Estuvimos allí cuando Kris firmó el acuerdo junto a la presidenta Michelle Bachelet para crear cinco nuevos parques nacionales y ampliar tres más”.

Lee la entrevista completa en la revista digital WHY en walmartchile.cl

WHY

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