“En estos momentos estamos de moda, todos están hablando de la edad dorada. Estamos en boca de todos. El problema es que no estamos en manos de nadie”. La frase de la periodista Ximena Abogabir (78), reconocida por su trabajo en la resignificación de la vejez y la promoción de una longevidad activa y con propósito, quedó resonando en octubre pasado, en el café Rita Roux, donde se realizó el conversatorio “Cuando el propósito se hereda: una conversación entre generaciones sobre sostenibilidad”, organizado por Walmart Chile. Un evento que la reunió por primera vez, en un espacio público, con su hijo Gonzalo Muñoz, Champion de la COP25 y fundador de TriCiclos y Manuia.
“Yo quiero dejar el mundo un poquitito mejor a cómo yo lo encontré”, dijo Abogabir en una suerte de mantra que ha delineado en su vida. En los años 80 cocreó la Fundación Casa de la Paz, dedicada a temas de medio ambiente y resolución de conflictos, donde trabajó por 35 años, pero donde hoy sigue como parte del directorio. En los 90 fue consultora ambiental tanto de Unicef como de la Comisión Nacional del Medio Ambiente y es cofundadora y vicepresidenta de Travesía 100, una empresa B e iniciativa social que busca cambiar la percepción social sobre las personas mayores de 60 años, promoviendo su autonomía y luchando contra el edadismo.
En 2017 Abogabir cumplió 70 años y cuenta que, en medio de la celebración, notó “un tono cariñosito” y que “me estaban mirando como a una anciana. Cuando alguien dice ‘70 años’ piensan en pañales, Corega, un bastón, y yo estaba pensando en cuál va a ser mi siguiente emprendimiento. Yo sigo siendo la misma, solo que mi carnet empieza con 5 millones. Esa es la única diferencia”. A partir de ese momento armó Travesía 100 junto a cinco personas “que habíamos tenido una vida privilegiada y mucho interés por seguir siendo un aporte y no un cacho, que es uno de los principales temores que tenemos las personas mayores”.
Lo que viene planteando Ximena Abogabir tiene un contexto país cada vez más presente: el INE proyecta que para 2030 habrá más personas mayores de 60 años que menores de 15 años en el país. Se estima que 1 de cada 4 habitantes tendrá más de 60 años para esa fecha. Actualmente, la esperanza de vida es de 81,3 años, situándose solo detrás de Canadá en el continente. Por eso el planteamiento de la cofundadora de la agencia Porta es que no basta con sumar años: hay que hacerlos significativos.

“De ahí nace la idea de hacer una empresa B, para provocar un cambio cultural, porque nos dábamos cuenta que lo que yo me he propuesto es tan fácil. Es muy fácil y barato. Es fácil, porque es solo cambiar una idea”, define. Y ejemplifica: “Si yo pienso en envejecimiento y recurro a los modelos mentales de la infancia, me encuentro con la abuelita de la Caperucita Roja. Y la abuela de ella es bien lesa, ¿no? Vive sola, está metidita en la cama. ¿Y qué es lo que hace la mamá? Preocupada por su mamá, le manda a la nieta con la canastita, y hoy eso existe en la realidad. En una familia monoparental, normalmente dirigidas por mamás, ella tiene que salir a trabajar, se enferma la abuelita y adivinen qué pasa: la nieta mayor deja de estudiar y tiene que cuidar a la abuelita y hacer la comida. Eso es brutal y viene por un modelo mental”.
El aislamiento y la invisibilidad en personas mayores
“En estos ocho años en Travesía 100 lo que hicimos fue cambiar el lenguaje, desde ‘pucha, los abuelitos se están quedando sin pega y la pensión no les alcanza’. O sea, el dramón que significa envejecer en estos tiempos. Pero no es solo eso, sino que además el aislamiento te lleva a la invisibilidad, a la irrelevancia. Entonces hay una pérdida de talento y las ganas de contribuir la perdemos”, plantea Abogabir.
Travesía 100 funciona como comunidad, laboratorio y plataforma de formación: cursos de digitalización, programas intergeneracionales, herramientas para emprender después de los 60 años y acompañamiento a empresas para relacionarse mejor con el talento sénior. El reconocimiento público a ese liderazgo de Abogabir llegó con el Premio Mujer Impacta 2024, distinción que la incorpora a una red de emprendedoras sociales que transforman comunidades; antes había recibido el Premio Elena Caffarena por su aporte a los derechos de las mujeres.
Su batalla contra el edadismo es la última de una vida dedicada a lo social. Desde los años 80 su foco estuvo puesto, primero, en temas de paz planetaria, y luego de sostenibilidad socioambiental, gestión local, educación para el desarrollo sostenible y participación ciudadana.
A Ximena Abogabir le gusta hablar con ejemplos concretos cuando se trata del cambio demográfico en Chile. “Si nos seguimos haciendo los lesos, nos va a pillar en la cara. Tenemos que reaccionar”, remarca. Y plantea la oportunidad de negocio que hay en la economía plateada. “Lo que planteamos es: si viene el tiempo de innovar, innoven con nosotros. Hay una experiencia que contribuye”.

de sus hijos, Gonzalo Muñoz, Champion de la
COP25 y fundador de TriCiclos y Manuia.
Su hijo Gonzalo la secundó combinando la perspectiva de la innovación empresarial y la urgencia climática, señalando que “una empresa que cuida debe ser mucho más rentable que una empresa que destruye”.
Y hay un hilo que une el activismo ambiental de Ximena Abogabir con la longevidad: el sentido de comunidad. Ella dice no concebir empresas exitosas en sociedades enfermas; por eso, su pregunta de fondo siempre ha sido cómo tejer vínculos que sostengan la vida en común. En la vejez, dice, ese tejido salva. “Lo que mata al adulto mayor es la soledad”, enfatiza, porque el aislamiento deteriora cuerpo y mente. “Necesitamos formar círculos de aprendizaje”, cierra.
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