Su trabajo consiste en buscar distribuidores para las marcas, vender, encargarse de la postventa y ella obtiene una comisión. La resiliencia ha sido su motor: fue diagnosticada con artritis, fibromialgia y artrosis. Por esta última estuvo en silla de ruedas y debió aprender a caminar de nuevo. Además, en mayo pasado se separó tras 17 años de matrimonio y se quedó en el sur junto a sus dos hijos, mientras su exmarido y toda su familia viven en Santiago. Dice haberse quedado sin red de apoyo.
“Fui mamá y me frené profesionalmente por nueve años. Cuesta mucho siendo mujer, pero de verdad se puede. Postulé a Walmart en junio, una postulación súper exigente. Las mujeres tenemos una fuerza y ser resilientes, porque estoy realmente sola”, señala. “El sur me salvó y ahora estoy salvando a las pymes de Chiloé, devolviendo lo que el sur me ha dado. Ese es mi propósito”, añade.
Mejor pitch
“Tengo dos: cuando fui a hablar con Chilolac, que fue mi primer cliente. Llegué decidida a la reunión, pidiendo que me tenían que dar el mejor precio. Hablé con gerencia, fui a Chiloé para una reunión presencial y me entregaron muy buenos precios. Les prometí vender una tonelada mensual de leche, así, muy decidida (ríe). Pero me demoré en conseguirlo, hasta mayo del año pasado. Yo solo tenía las ganas y ellos confiaron en mí. Y el segundo mejor pitch creo que fue con Papas Fritas PatPot. Lo que los convenció fue mi honestidad y una relación que hasta ahora se mantiene así”.
Peor pitch
“No tengo uno en especial, pero sí creo que al principio iba más temerosa a reunirme con potenciales clientes y mis costos eran muy bajos. Empecé a confiar más en mí, de que me gusta vender. Mi propósito y lo que amo es vender y ayudar. Y eso congeniaba bien, productos que no están en solo en Chile, solo en el sur, como mi carta de presentación”.
Lee más contenidos de nuestra revista digital WHY en walmartchile.cl